Se HaBla de Todo
Por: William Morles

Triunfo de fe

Category: By William A. Morles

“No vamos a cambiar nuestro estilo por un mal resultado”, afirmó Vicente Del Bosque luego de caer ante Suiza en su debut en el Mundial. Su librito era claro, tocar y tocar; y basar su juego ofensivo alrededor de la pelota. Alrededor del fútbol en su sentido más básico, jugar al fútbol con la pelota de fútbol. Parece sencillo y hasta tonto pero no es tan sencillo. El listón que le había dejado Luis Aragonés era alto y el traspié inicial generó algunas dudas, o dudas en algunos. No en la idea del seleccionador español.

Del Bosque mantuvo el libreto y confió ciegamente en sus muchachos. Renovó sus votos sobre el gris Torres, ante el disminuido Iniesta y en su idea de colocar a un Sergio Busquets que no estaba en ninguna quiniela para ser titular antes del Mundial. Y ellos le respondieron a su DT. Iniesta fue de menos a más, hasta anotar dos goles claves en la conquista. Busquets nunca desentonó, pese a ser una estrella menor en una constelación de enormes luceros. Sólo desafinó Torres y el técnico tuvo el tino para mover su once y acertar. Porque Pedro fue una solución para su equipo cada vez que tocó la pelota. Con ella, el canario aportó la irreverencia y el cambio de ritmo necesario para descuadrar las líneas rivales.

El de España fue entonces un triunfo de la fe. Al creer en tiempos de profunda crisis, una crisis que obliga a los técnicos a privar los resultados a lo estético. Con un formato que favorece a los que apuestan por lo pragmático sobre lo estético. Donde un error cuesta el boleto de regreso a casa. A la fe de su técnico y a la de sus jugadores que nunca cayeron en la tentación del pelotazo. Porque hay formas de ganar, y España lo hizo, sí, siempre por un solo gol de diferencia. Pero hay formas de ganar por 1-0. Se puede hacerlo como Italia en 2006 o como esta España. Ambas valen, pero el dominio de los españoles en casi todos los partidos -sólo Holanda amenazó su portería- fue casi incontestable. Ellos creyeron y el tiempo los premió.

Por eso se merecen cualquier celebración, desde la efusiva de Casillas con Carbonero hasta la tímida, la de Iniesta. Ellos son héroes de su país y ejemplo para el resto de planeta. Sí se puede, y creer es el primer paso para lograrlo.
 

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